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martes, diciembre 16, 2014

¿Está china liderando el mundo de la innovación?

"China está liderando el mundo en innovación". Ese era el titular de un trabajo de Thomson Reuters.  Las personas y empresas que llevamos tiempo trabajando en China hemos alucinado con ese titular. Tanto como si nos dicen que  España lidera el mundo de la ética en política (simplemente por haber creado un portal de transparencia en Internet).

¿A qué se debe ese titular tan llamativo? El informe de Thomson Reuters destaca el sorprendente aumento de las patentes registradas en el país. En 2010 las empresas chinas presentaron más o menos el mismo número de solicitudes de patentes  que sus competidores de Japón y USA. Pero en 2013 la cifra china se ha duplicado. Pero una cosa es patentar y otra innovar. Consultando el registro de patentes podemos afirmar que los chinos son líderes mundiales patentando. Pero cuando trabajas con empresas chinas, cuando formas a directivos de esas empresas y hablas de innovación, te das cuenta que China está aún muy lejos de competir, no ya con Silicon Valley, sino con Europa en esta materia.


Hace unos años me sorprendió ver un slogan del gobierno chino que, junto a la palabra patriotismo, incluía el término innovación.  En los últimos tiempos hemos observado una presencia del concepto innovación en los mensajes de los líderes chinos y sobre todo, un creciente incremento de infraestructura relacionada con la innovación: incubadoras, parques tecnológicos, etc. No en vano en ESEUNE Business School nos hemos sumado a esa tendencia y a través de nuestra experiencia en el mundo de la innovación hemos consolidado nuestra presencia en China consiguiendo ubicarnos en un Parque Tecnológico, desarrollando una incubadora de startups, creando una joint-venture con el gobierno local, etc.

De todas formas, ¿a qué se debe ese incremento en el número de patentes?  No es que los chinos hayan descubierto su faceta creativa y emprendedora; es una reacción a una política del gobierno. Se debe al 12º Plan Quinquenal (la Biblia que dirige los negocios en China) que detalla el Plan Estratégico Nacional para el Desarrollo de Patentes, en el cual, “por decreto”, se establece que las empresas chinas deberán alcanzar los 2 millones de patentes en 2015 y que para ello se destinan todo tipo de subvenciones e incentivos (siempre hemos comentado a nuestros alumnos interesados en hacer negocios en China que el Plan Quinquenal ha de ser una referencia clave).

¡Dos millones de pantentes! Es una buena propuesta de intenciones, pero según los expertos la calidad de muchas de esta patentes está en duda, como se detalla en el artículo “Patent Fiction” de The Economist.  También hay alto porcentaje de patentes de segundo nivel (relacionadas con el diseño) con respecto a patentes realmente relevantes y disruptivas (inventos).  Los más críticos señalan que muchas de éstas últimas patentes, además, nos están a la altura de los estándares globales.  De ahí que los expertos prefieran medir el estado real de la innovación en China analizando el número de patentes que los chinos también presentan en oficinas de patentes extranjeras (que son más rigurosas y transparentes). Además, cuando una empresa china se toma la molestia de patentar a nivel internacional es porque realmente confía en el valor de su invento. Y en este caso, solo el 5% de las patentes registradas por empresas chinas en su país también fueron registradas en el extranjero (solo 1 de  cada 20, cuando por ejemplo 1/3 de las patentes que las empresas japonesas presentan en Japón también se patentan fuera).

Por otro lado, ese crecimiento en el número de patentes en China en los últimos años ha correspondido prácticamente en su totalidad a empresas locales, no a las divisiones chinas de las multinacionales allí ubicadas.

De manera que todo parece indicar que la explosión de patentes corresponde más a una orden política (China tiene como objetivo ser referente mundial en innovación en las próximas décadas) que a una verdadera eclosión innovadora por parte de las empresas. Las patentes están bien, son un indicador. Pero la innovación es mucho más y únicamente a base de patentar no se consigue una sociedad y una economía innovadora.


Es bueno para China que el país haya tomado rumbo hacia la innovación. Pero el recorrido que le queda por delante es enorme. Una economía innovadora se basa en una sociedad innovadora, en personas innovadoras.  Y ese es un problema que conocemos muy bien los que trabajamos en este campo en España.

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