jueves, junio 11, 2009

¿Brotes verdes?

Este año la primavera nos ha traído golondrinas, sol, aumento de las temperaturas, polen, alergias y algunos brotes verdes que han desatado la euforia de los optimistas patológicos.

Cierto es que el brutal ritmo de contracción de la economía mundial se ha ralentizado. Pero una cosa es observar a través de la lente de un microscopio el nacimiento de unos pequeños brotes verdes y otra comenzar a preparar la segadora por si acaso.

Por el momento las cifras macro siguen siendo preocupantes; bien es cierto que han dejado de ser catastróficas, pero los índices que nos viene de USA (ventas minoristas, demanda de vivienda, producción industrial…) todavía no son esperanzadores. Si miramos a otras latitudes, el gigante chino sigue sin despertarse y su vecino japonés continúa con encefalograma plano (el FMI prevé una caída de su PIB en 2009 del -7%). La locomotora europea (Alemania) ha metido la marcha atrás y la ferroviaria Merkel no sabe como cambiar la tendencia (previsión del FMI, -6% para este año). Con todo ello el PIB mundial se contraerá un 1,3% este año y vivimos la mayor contracción del comercio mundial (-9%) desde el desembarco de Normandía. A todo esto hay que añadir que estas previsiones del FMI se caracterizan por empeorar de forma progresiva. Por el momento el panorama es horrible; dentro de tres meses tendremos que buscar otro calificativo (y trimestre a trimestre éstos se nos agotan). Porque por el momento solo tenemos clara una cosa: cada nueva previsión ha empeorado la anterior de forma notable.

Aún así hay personas que ven en esta ralentización de la caída una señal de optimismo. Vale; puede supongamos que se haya tocado fondo (que es mucho suponer), pero un brote verde no puede crecer sino desaparecen de su alrededor todas las malas hierbas que impiden su desarrollo. Los optimistas dicen que la economía mundial tocará fondo este mismo año. Pero ese no es el quid de la cuestión. La clave es determinar cuando llegará la recuperación y cuál será su ritmo.

Yo no comparto la descripción que hacen algunos de la actual situación. No estamos en la “estación de los brotes verdes” sino, más bien, en el “ojo del huracán”.

El ojo es un área circular despejada en el centro del huracán. En su seno reina la calma mientras a su alrededor los elementos de la naturaleza desatan su ira.

Tal vez asistamos en los próximos meses a un crecimiento del PIB dinamizado por el largo periodo de descenso del consumo que hemos padecido (la gente tiene ganas) y el espectacular impulso generado por las políticas públicas intervencionistas (los planes de rescate USA, las ayuda al sector de la automoción en Europa, el Plan E en España, etc.) Pero las tormentas no han desaparecido y una vez atravesado el ojo la ya de por si dañada embarcación que representa la economía mundial se tendrá que enfrentar de nuevo con el huracán.

Porque el huracán, a pesar de la falsa sensación de sosiego que se experimenta cuando pasa su ojo, sigue estando ahí. Algunos actúan como el niño que separa su mirada de algo pensando que de esa forma ése algo desaparece. Piensan que si se ignora la crisis ésta desaparecerá. Pero no es tan sencillo ignorar una de las peores recesiones de la historia.

Tampoco podemos obviar que de ninguna de las medidas de política económica que se han adoptado (a pesar de su variedad y magnitud) han conseguido detener la caída (simplemente ralentizarla) y, como comentaba en otros post, el origen de esta gran depresión (el problema con el sistema bancario) sigue sin resolverse. Por si alguno ya no lo recuerda, todo este follón se origina con la valoración de los activos tóxicos. Por el momento no se sabe aún el volumen de los mismos y el problema no tiene visos de resolverse a corto plazo ya que para ello se tiene que recuperar el mercado inmobiliario (para que los activos se saneen).

La segunda fase de la crisis (tras el paréntesis del ojo) tendrá unas consecuencias diferentes, de la misma forma en que son diferentes sus causas. Si en la primera parte del ciclón los vientos huracanados fueron generados por la letal combinación de la explosión de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera internacional, en esta segunda fase el catalizador de los problemas será el paro (Crisis 2.0)

Entraremos en 2010 con cinco millones de desempleados y una tasa de paro del 20%. Las previsiones para ese año hablan incluso de un 22%. A medida que se vayan finalizando los contratos temporales de la época estival y los de las personas que están cavando zanjas y alicatando paseos gracias a la genial idea del gobierno, el paro (que ha visto como su sangría se ha frenado en el mes de mayo y seguirá así los próximos dos meses) volverá a cabalgar como el quinto jinete de la Apocalipsis amenazando con su guadaña a la maltrecha economía española.

Los primeros en pagar las consecuencias de esa segunda fase de la crisis serán las cajas y bancos. La morosidad, hasta ahora contenida, se desatará. En la primera parte de este sainete el problema para los bancos ha sido la liquidez; ahora le corresponde el turno a la solvencia y a la morosidad. Hasta la fecha los balances de los bancos y cajas han contado con la ayuda de los gobiernos para ir tirando, pero el problema de fondo sigue ahí: España está apalancada. Las deudas de las familias, las pymes, los ayuntamientos….siguen estando ahí. Y mientras no entre dinero en el mercado y España no se desapalanque, los bancos tendrán problemas para prestar, las personas para consumir y las empresas para invertir. Familias y empresas endeudados hasta las cejas que ven por extensión como los bienes comprados mediante los compromisos adquiridos con los bancos, bajan de precio mes a mes (desde las casas hasta los coches).

Muchos ven en la liquidez el maná. Dicen que en cuanto los bancos vuelvan a prestar se solucionarán muchos de los problemas; los precios dejarán de caer, las familias consumirán, las empresas invertirán, el paro descenderá…Cierto. Pero nadie parece responder a la cuestión principal: ¿de dónde van a sacar los bancos el dinero para prestar? Los bancos han salido muy tocados de la primera parte de la crisis…y tan mal parados dudo mucho que sobrevivan (muchos de ellos) a la segunda, una vez abandonemos la calma chicha del ojo del huracán.

La deuda del ladrillo con los bancos (los activos tóxicos made in Spain) es espectacular (un millón y pico de pisos vacíos pueden tardar unos cinco años en ser vendidos). Los bancos y cajas españoles se están quedando con miles de casas, naves industriales, terrenos… para maquillar sus balances ante la imposibilidad de los promotores inmobiliarios de devolver sus préstamos. Una medida a la desesperada que ha sido tomada sin encontrar respuesta a la pregunta: ¿quién va a comprar ahora a los bancos y cajas esos pisos?. Alguna entidad reservó inicialmente esos “chollos” en exclusiva para sus empleados. Al vender únicamente tres apartamentos en la playa y dos plazas de garaje, han empezado a ofrecer sus chollos a sus clientes. Y ni con esas se vende un piso. Por dos motivos: la gente piensa que, a pesar del descuento, el precio de los pisos va seguir bajando; y el que no piensa eso y se decide a comprar, no encuentra un banco que le preste. Como decía anteriormente, la medida a maquillado los balances de los bancos (aunque solo sirva para engañarse a si mismos) y ha sacrificado su liquidez, ya de por sí maltrecha, limitando su capacidad para seguir aportando crédito. No me preguntes qué otra cosa podrían haber hecho los bancos porque no tengo respuesta.

Cinco millones de personas cobrando un subsidio de desempleo van a dejar las arcas del Estado temblando. El déficit fiscal (cada previsión supera a la anterior aunque parezca increíble) puede superar ¡el 10%! La Seguridad Social entrará en déficit dentro de unos meses. Panorama horrible, pero, ¿qué sucederá a medida que esos cinco millones de personas dejen de percibir su subsidio de empleo? La morosidad bancaria se disparará; los conflictos sociales se harán insostenibles (ya está aumentando de forma significativa la delincuencia); veremos manifestaciones violentas (en algunas ciudades, como Vigo, ya están asistiendo al preámbulo), huelgas… El Presidente del Gobierno ya ha dejado claro que nada de esto sucederá: se crearán salarios sociales, se aumentarán los periodos de prestación, etc. El déficit que acumularemos lastrará a nuestro país durante una generación entera y asistiremos a una merma de los servicios sociales que tanto han evolucionado en los últimos lustros: sanidad, educación, cultura, transporte…


No será tan fácil ver como los brotes verdes de la economía española se convierten en capullos (es más probable que se produzca el fenómeno inverso y el rostro de algunos de nuestros dirigentes adquiera la tonalidad del cutis de Shrek ) sin realizar reformas severas (cosa que por el momento nadie quiere mentar) y sin reducir nuestras deudas (cosa que por el momento nadie puede hacer). Seguir pensando que las cosas se van a resolver por si solas es una temeridad. Resulta impopular hablar de reducir salarios, beneficios, pensiones, gasto público… pero una economía estancada (por no decir que se hunde) como la española no aguanta con el peso que le ha echado encima muchos meses más. Las vacas gordas se han ido….y tardarán mucho en volver. Admitir la realidad es el primer paso para poder encontrar soluciones.


El otro día un alumno me preguntó si veo la recuperación de la economía española en el primer o en el segundo semestre de 2010. Le respondí que en el segundo semestre de 2010 estaremos en disposición de decir si la economía española podrá recuperarse (o no) a medio plazo y que en caso de respuesta positiva esa recuperación llegaría en 2015. A unos (los más optimistas) mi respuesta les hizo gracia; a otros (los más pesimistas) casi les hace llorar. Un buen navegante no es aquel que espera a que lleguen vientos favorables, sino aquel que tiene habilidad para navegar ajustándose al viento que venga, con independencia de su fuerza y su dirección. No es cuestión ni de reír ni de llorar, sino de potenciar nuestra destreza como marinos.

viernes, abril 24, 2009

Echando de menos a Pedro Solbes


Nunca imaginé que podría echar de menos a Pedro Solbes. A pesar de sus eufemismos para no reconocer la crisis, el ExVice tenía una cosa que me gustaba: no estaba por la labor de tirar la casa por la ventana. Las declaraciones de la nueva Ministra hacen sospechar que más que un relevo por cansancio, Zapatero se ha quitado del medio a Solbes y Vegara para que en los Consejos de Ministros no quede nadie que le recuerde que la desmesura en el gasto público nos puede conducir al desastre. Solbes hacía de Pepito Grillo. Ahora en lugar de la voz de la conciencia se escuchará el eco de la voz del Presidente; donde estaba Pepito ahora tenemos a Pepiño.

Lo primero que veremos antes del verano (o durante para que la gente se lo tome con resignación) es una subida de impuestos (ya la estamos viendo, entre otras cosas con subidas de las tasas de aeropuerto, etc.). Con los más de 4.000.000 de parados hoy ya reconocidos oficialmente (y subiendo) los planes de ZP y su Gobierno pueden hipotecar el futuro de España a largo plazo. El elevado gasto público, la cantidad de funcionarios que tenemos en España, las pensiones, el subsidio a millones de desempleados, los “cheques-regalo” de 400 euros, los 20.000 millones que se va a fundir el nuevo Ministro de infraestructuras este mismo año, el dinero para que los ayuntamientos paguen una mínima parte de lo que deben y (lo que muchos no quieren ver pero que tenemos a la vuelta de la esquina) la pasta para intervenir a varias cajas y bancos…nos va a hipotecar durante lustros.

El FMI ha advertido: si se utilizan al cien por cien todas las medidas anticrisis y se consumen todos los importes máximos anunciados o comprometidos por la Administración, la deuda pública bruta de España y la garantizada por el Gobierno o sus instituciones aumentará en 395.000 millones de euros y la ratio de deuda pública sobre el PIB puede llegar hasta el 74%.

Lo primero que dijo la nueva vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, con rotundidad, es que sí “hay margen fiscal” para lanzar nuevas medidas de gasto contra la crisis. El Gobierno está dispuesto a quemar las naves…y que los que vienen por detrás se las ingenien.

No se ha aprobado ninguna medida que mejore la productividad, la competitividad, la innovación… Miles de millones destinados a aguantar el chaparrón y esperar a que escampe, ajenos a las predicciones de todos los meteorólogos: la borrasca estará sobre nuestras cabezas durante varios trimestres más (incluido todo 2010). Si continuamos así, el panorama dentro de un año, con 6.000.000 de parados y un déficit brutal, será sencillamente demoledor (los efectos colaterales serán catastróficos: paro = -menos consumo = +paro = +mora =+pasta para intervenir bancos =+ déficit….)

¡Ah! y un saludo para los alumnos del MBA de Caixanova en Coruña con los que el pasado lunes y martes tuve la oportunidad de compartir ideas y puntos de vista sobre tos estos temas.

lunes, abril 20, 2009

El inevitable camino hacia la recesión

He de comenzar manifestando mi ignorancia al respecto del comportamiento de los mercados bursátiles, aduciendo como argumento mis grandes meteduras de pata a la hora de comprar y vender acciones cuando me atrevo a ello. De la Bolsa sé más bien poco: solo que a veces sube y a veces baja…pero no necesariamente en ese orden.
Advierto sobre mi falta de conocimientos bursátiles porque voy a comenzar mi comentario haciendo referencia al “calentón” que algunos han experimentado con la subida de la Bolsa española estas últimas semanas (desde que me decidí a “salir” de ella…más o menos, en otro alarde de visión para mi colección). Cierto es que la Bolsa va por delante de la economía…pero una de dos: o va muy, muy, muy por delante…o algo no cuadra. Los que creen ver en la subida de la Bolsa española el final de la crisis a medio plazo (que la Bolsa comienza a intuir la recuperación) creo que son demasiado optimistas. Yo más bien veo una recuperación momentánea fruto de la retirada de los fondos bajistas de valores que ponderan mucho en el Ibex (como la banca..) que intuyo será el preámbulo…de una nueva y más espectacular caída.
Como de costumbre, algunos pensarán que soy demasiado catastrofista…pero lo hago para equilibrar el desaforado optimismo que aflora cuando alguien quiere agarrarse a una noticia positiva…aunque sean algo tan simple (y virtual) como una subida del Ibex, ignorando las otras nueve noticias negativas.
La economía española no va a mejor; y lo que es peor, nada parece indicar que las cosas vayan a mejorar…sino todo lo contrario. Las cifras que se publican son cada vez más inauditas pero lo más preocupante es el efecto que se está generando entorno a ellas; al igual que sucede cuando una persona abusa de los antibióticos, el sobreconsumo cotidiano de cifras negativas hace que la gente se esté haciendo inmune a ellas: cualquiera de los datos que han aparecido en las últimas semanas hubiera hecho temblar a la gente hace un par de años. ¡Solo uno de ellos habría bastado! Y hoy asistimos impasibles a una cascada de cifras negativas inauditas: más de cuatro millones de parados, caídas de las ventas de vehículos del 50%, caída de los créditos hipotecarios en un 40%, caída de la producción industrial en un 25%, de las exportaciones, de la afiliación a la seguridad social, de los precios, intervención de cajas de ahorros….
Hace unos meses algunos optimistas situaban la recuperación en el segundo trimestre de 2009; otros en el segundo semestre. Hoy cada vez quedan menos ilusos que esperan una recuperación a lo largo del año. Visto el panorama me atrevo a pronosticar que 2009 será un año horrible y que 2010 será peor año aún; año en el que superaremos en España el 20% de paro (cinco millones de personas sin empleo). Son muchos los que tras unos años de bonanza están preparados para afrontar una crisis violenta pero corta…como la que se esperaba; pero serán pocos los que puedan afrontar una crisis larga…como la que realmente nos espera.
Es duro reconocerlo, pero las cuotas de bienestar que hemos alcanzado tras muchos y duros años de trabajo..se fugan por desagüe…sin que nadie sepa qué hacer para evitarlo. Las medidas que están tomando nuestro gobernantes están llevando el déficit público a cotas insospechadas hace tan solo unos meses. La caída en la recaudación fiscal por un lado y el aumento de la factura por las prestaciones de desempleo (que algunos quieren prolongar y que terminaría por estrangular al Estado) nos van a generan un déficit más cerca del 10% que del 5%. Una factura que tardaremos años (¿una generación?) en pagar. La merma de los servicios que proporciona el estado de bienestar será considerable: la sanidad, la educación, las pensiones….
Mientras tanto la banca está jugando con fuego…sentada sobre un bidón de gasolina. Como la quiebra de los grandes promotores triplicaría su actual índice de morosidad….se están quedando con sus pisos, apartamentos, adosados…. Por un lado, que nos ofrecen a los clientes por otro con rebajas de hasta el 50% sobre la tasación original (en base a la cual concedieron los créditos en su día). Esa presión sobre los precios que están generando los bancos está generando un efecto perverso en el mercado: el promotor “bueno” (el que sigue pagando sus créditos al banco religiosamente) no vende un solo piso (los pocos que se venden…lo venden los bancos…que son los que ponen el crédito para sus clientes seleccionados). Poco a poco los promotores “buenos” no podrán cumplir con sus compromisos con la banca…y éstas se convertirán en inmobiliarias. Antes de que termine la Liga de fútbol (por cierto….Liga BBVA) en lugar de regalar cheques a los afortunados que meten un gol desde el centro del campo…se les regalará un adosado en Murcia o una nave industrial en Guadalajara.
Y lo peor de todo es que se han puesto miles de millones de euros de las arcas del Estado (es decir, de nuestros impuestos) para intentar salvar la economía…y nada parece indicar que la sangría se esté deteniendo. Cierto es que de momento no han quebrado muchos más bancos, pero el virus aún no ha sido erradicado. Mientras no se sepa a ciencia cierta el volumen de activos tóxicos que circulan por el mundo, el principio del fin del problema no aparecerá. Los bancos seguirán sin prestar, los ciudadanos sin comprar y las empresas…sin fabricar. Recesión habemus.

miércoles, abril 01, 2009

En un lugar de la Macha....

La comunidad manchega es conocida por las singladuras de su célebre hidalgo caballero, sus entrañables molinos, la textura de sus quesos….y su caja de ahorros.
La CCM se ha hecho más famosa de lo que los manchegos pensaban (y querrían). Y durante muchos años será recordada. “Aquí empezó todo….” Dirán algunos.

Porque el crujido del sistema financiero español solo acaba de empezar. “¡En vísperas del G-20!” –dicen algunos. “¡Qué papelón para Zapatero!”- dicen otros. La verdad es que a Zapatero lo de la caja manchega “se la pela” (con perdón). ¿Alguno imagina a Obama tomando un té con Gordon Brown y comentando…”oye…que movida en España con eso de la caja de Moltó”…y al británico respondiendo…”¿pero lo de Moltó no era una moto?”

Lo de la CCM no tiene ni punto de comparación con la intervención y/o rescate de los bancos estadounidenses, británicos, alemanes, holandeses… Y probablemente los presidentes de esos gobiernos ni hayan oído hablar de lo de la caja manchega
Pero como decía….es solo el crujido que antecede a la avalancha. Un ligero sonido que te sorprende cuando caminas por la ladera de la montaña y estimula a tus sentidos a correr y buscar refugio.

Eso es lo que debiéramos hacer. Correr y prepararnos para la que viene.
Nunca he sido muy bueno con los números (mis profesores me corregirían y dirían que más bien malo) pero lo de la regla de tres me lo sabía a la perfección.
Si con algo menos de 4 millones de parados tenemos una tasa de morosidad cercana ya al 4%....en el momento en el que el paro crezca un poco más y lleguemos a los 5 millones (al 20%)…la tasa de morosidad se duplicará.

La sangría del paro es infrenable…entre otras cosas porque nadie hace nada para evitarlo (no se toma una sola medida estructural y nos limitamos a esperar a ver qué pasa; y nos llevará por delante la avalancha) y algunos analistas prevén llegar a una tasa de morosidad del 9% (el analista Santiago López Día de CreditSuisse ha dicho hoy que a finales de 2009 llegaremos al 8%)

Pensemos en un escenario: 20% de paro; 5 millones de personas sin empleo (contando a los autónomos que no tienen trabajo, etc.); y una tasa de morosidad del 9%. Un escenario probable (salvo para los optimistas antropológicos).

En ese caso el efecto manchego se extenderá rápidamente a otras cajas; y bancos. Varios entrarán en pérdidas. Será necesaria una inyección cercana a los 100.000 millones de Euros (10 veces menos que en los Estados Unidos de América…pero demasiado para los Estados Desunidos de Iberia). Y no exagero…porque las previsiones de CreditSuisse hablan ya de 60.000 millones…


Las que más van a sufrir son las cajas, las más expuestas a las “subprime españolas” (hipotecas por el 120% del valor de la vivienda, a 50 años, para personas que en su día tenían contratos basura…y hoy hacen cola cada mañana en el Inem). Muchas tienen que mover ficha ya (¡No han escuchado el crujido de la nieve que anuncia la avalancha!) y comenzar a fusionarse (a tres…a cuatro…), vender sus participaciones industriales mientras sigan valiendo algo, emitir cuotas participativas, cerrar las absurdas sucursales de muchas de ellas lejos de su territorio….

Los bancos en general están menos expuestos al ladrillo (a la pinza formada por el promotor que está renegociando su deuda y el hipotecado en paro que no paga sus cuotas). Pero eso es “en general”; algún banco “en particular” necesitará urgentemente intervención, rescate, inyección….o lo que sea. Y muchos de ellos vender activos, recortar dividendos, ampliar capital….

Y mientras tanto…mirando a Londres. Así estábamos hace cinco meses….mirando a Washington. Allí se iba a refundar el capitalismo…y finalmente se acordó simplemente “volvernos a ver dentro de cinco meses….y esperar a que haya habido suerte”. Los pesimistas dicen que en el próximo G-20 se escenificará la tensión derivada de los puntos de vista discrepantes en el seno de la Unión Europea. Yo soy más optimista: no pasará nada. Nada de nada, ni mucho, ni poco…que diría Café Quijano. El principal acuerdo será “volvernos a ver después del verano….y a ver qué pasa”

lunes, marzo 23, 2009

Viaje con nosotros si quiere llorar

Hace unos días escribía un post en el que decía que cuando descompongo el PIB español me pongo a llorar: un porcentaje importante del mismo corresponde a sectores que están muy tocados. La baja productividad de muchos sectores es más que preocupante.

Los que me siguen en este blog o me aguantan en las aulas saben que llevo años avisando sobre la que nos viene encima en el sector turístico. Hoy hemos sabido que en el último mes (febrero) hemos perdido un 16% de turistas con respecto al mismo mes de 2008.

No han tardado en salir quiénes argumentan que es algo coyuntural por causa de la crisis (como no, entre ello, el Ministro del ramo). Cierto es que los países emisores (los que nos mandan turistas en manadas) están atravesando una época dura (por ejemplo los británicos); pero esta situación no puede convertirse en el árbol que no deje ver el bosque.

En los últimos años España se ha convertido en un destino de chancletas y chiringuitos. El aspecto de la primera fila de algunos de nuestros destinos es lamentable: apartamentos de cartulina, restaurantes de mantel de papel y fritangos, hoteles anclados en la noche de los tiempos, playas con overbooking… En algunos destinos se ha popularizado el infame “all-inclusive”: manadas de guiris llegan en vuelos charter, les meten en un autocar y les llevan a un hotel donde les ponen una pulsera de color lila como al ganado y disponen durante siete días y siete noches de toda la Cruzcampo que su cuerpo sea capaz de asimilar, empanadillas ultracongeladas, gazpacho para tomar con pajita y paellas de marisco en las que el mejillón es el único protagonista. Claro está, los turistas, Cruzcampo en mano, no salen de la piscina y consecuentemente el consumo en restaurantes, discotecas, heladerías, tiendas de regalo y demás negocios varios de la zona no reciben visita alguna de los hijos de la Gran Bretaña que tienen por bien visitar la vieja piel de toro (más vieja y cutre que nunca).

Mientras tanto, nuestros competidores han aprendido a hacer la “o” con un canuto y los turoperadores que mueven al ganado del gélido Centroeuropa en busca de aires más templados centran sus ojos (y sus carteras) en Turquía, Crocacia, Bulgaria, Túnez, Marruecos y demás países con los cuáles, en costes, es muy difícil competir, aún sustituyendo el bistec por el chóped y la merluza por el fletán.

El turismo en este país precisa una urgente redefinición; diferenciación en oposición a la imitación; innovación en busca del valor.

Mientras tanto, asistimos a la caída de visitantes (del Reino Unido un 22% en lo que va de año; de Alemania un 11,1% menos; de Francia un 13,5%. Solo suben las cifras de “turistas” procedentes de América del Sur y Centroamérica (un aumento del 34,7%)

martes, marzo 17, 2009

La hora Camps

Es la hora Camps; la hora de "tomar medidas" a través de un "sastrecillo valiente" (porque con un nombre tan taurino uno puede ser de todo...menos cobarde)

Bromas al margen...ha llegado la hora de tomas medidas drásticas porque la crisis ha llegado a ese momento clave en la uno se juega el todo por el todo.

¿Recuperación o depresión? ¿Inflación o deflación? ¿Qué nos espera a la vuelta de la esquina?
Personalmente no comparto el optimismo de algunos economistas (obvio comentar el optimismo desaforado de nuestros gobernantes porque, como he comentando en otras ocasiones, o “no tienen ni idea” o nos están “tomando el pelo”; a día de hoy sigo sin tener claro cuál de las dos opciones es peor) que atisban en el horizonte el final de la crisis.

Mi argumento es sencillo. ¿Cuál fue el detonante de la crisis? Aunque algunos parece que ya no lo recuerdan, fueron los llamados “activos tóxicos”. A fecha de hoy todavía no se sabe la cantidad de activos tóxicos que continúan en poder de las entidades financieras. Hasta que no “descontaminemos” el suelo, no podremos comenzar a construir. Y como todavía no sabemos hasta qué profundidad habremos de seguir excavando para extraer residuos tóxicos, creo que es pronto para organizar la fiesta de inauguración del centro comercial.

Algunos hablan de “volver a la normalidad” en 2010. Pero, ¿a qué llamamos “normalidad”? Una cosa tengo clara: lo que muchos consideran “normalidad” no va a regresar; al menos en mucho tiempo. Esa orgía desenfrenada de créditos al consumo, hipotecarios a 50 años para el 120% del valor de una vivienda, leasings, rentings… no regresará en años. Las entidades financieras deberán redefinir el concepto “normalidad”, al igual que las personas, las familias y muchas empresas (como el sector de la automoción)

Ahora bien, no regresar a la “era del desenfreno”, a los tiempos de la “liquidez perpetua” y las “orgías consumistas”, no implica necesariamente caer en una depresión. Ahora que celebramos el bicentenario de Charles Darwin hemos de recordar que la humanidad se adapta a los cambios para sobrevivir, y eso es lo que toca.

Deflación, caída generalizada de precios, paro… lo que se conoce como “depresión”, tampoco lo veo. Eso creo que es algo ya superado (del crack de 1929, del siglo XX). En algún momento la tendencia cambiará; y solo tengo un argumento para defender esta teoría: sigue habiendo pasta a tutiplé. Esta crisis se ha llevado por delante mucho, mucho dinero (basta con leer lo que han perdido los amigos de la lista de Forbes). Pero eso no significa que el dinero haya “desaparecido” o se haya “destruido”. Sigue habiendo mucho dinero. Y el dinero se caracteriza por una serie de cosas: es nervioso e impaciente (no puede estarse quieto); es cauto (y más con la que ha caído); y tiene ganas de marcha (necesita encontrar rentabilidad)

Ese dinero está esperando una señal. Por supuesto que no será la Bolsa (nuestros nietos no sabrán lo que era Wall Street y tendremos que explicárselo contando alguna batallita sobre la pasta que perdimos en su día con acciones de tal empresa….), ni el ladrillo… El dinero está buscando operaciones rápidas y seguras aunque supongan baja rentabilidad (eso de invertir 10 millones en un solar y esperar 5 años para ver como se convierten en 30 millones, con un elevado riesgo…pasa a la historia).

Dinero haberlo haylo, de manera que no vamos a entrar en una depresión apocalíptica. Necesitamos nuevos “conceptos” para definir la que nos viene encima.
Porque sin duda, lo peor está por llegar.

Un PIB en ruinas

Nuestro PIB tiene un problema mayor que la recesión: la desesperación. No hay por dónde agarrarlo. Se han agotado las fuentes de crecimiento, los elementos que han traccionado de su crecimiento en los últimos quince años, y no hay en el horizonte una locomotora que sustituya a esas fuentes de crecimiento

El principal factor que ha contribuido a un favorable crecimiento de nuestra economía durante algo más de una década ha sido la construcción, traccionada fundamentalmente por unos tipos de interés a la baja (boom de la vivienda) y por los fondos de cohesión comunitarios (obra pública). Aquellos fondos estructurales, no solo modernizaron nuestras infraestructuras (autopistas, aeropuertos, líneas de tren de alta velocidad, puertos…) sino que generaron de forma directa 375.000 empleos directos más otros cientos de miles indirectos. Pero con las sucesivas ampliaciones de la Unión Europea, España se convierte en contribuidor neto y aquella fuente de crecimiento se agota.

Por otro lado, la inversión extranjera directa está cayendo. Las empresas multinacionales hace años que dejaron de fijarse en España para centrar sus miradas en los antiguos países del Este y en los tigres asiáticos. De los 36.000 millones de dólares de inversión extranjera directa en 2002 se cayó a solo 10.000 millones en 2004 y en 2007 la cifra no alcanzó los 5.000 millones. Las multinacionales ubicadas en España invierten lo justo para pintar las fachadas de las pocas fábricas que les quedan en la vieja piel de toro y para renovar algún mueble de sus oficinas. La convergencia salarial con los países de la Unión Europea hace que nuestra mano de obra ya no sea económicamente atractiva. Y no es solo que las multinacionales abandonen nuestro país; cada vez son más las empresas españolas que trasladan su actividad productiva a otras latitudes, desde la industria (textil, calzado, automoción, electrodomésticos…) hasta los servicios (ya sean poco cualificados, como los call-center en Perú o cualificados como el diseño y la creatividad publicitaria en Argentina o la programación en India)

Para muchos, la situación no tiene por qué ser tan alarmante, porque, si bien algunos elementos de nuestra economía se ralentizan (producción industrial, construcción…), el principal generador de recursos para nuestro PIB no se agotará (al menos en los próximos mil millones de años): el sol. Afirmativo. Pero no lo es menos que el crecimiento de nuestra principal fuente de ingresos, el turismo, es cuanto menos incierto. En 2008 se volvió a batir el record de turistas que visitaron nuestro país. Pero por otro lado, descendieron un 2% los ingresos (por la presión sobre el precio que ejercen los grandes tour operadores). Nos vistan más…e ingresan menos. Y mientras tanto, los empresarios del sector ven como sus costes se incrementan constantemente: los alimentos, la mano de obra, la energía, los servicios… Durante las últimas décadas España ha sido receptor de millones de turistas que, movidos por los grandes tour operadores, acudían a destinos baratos. Precios y sol fueron los dos grandes argumentos. Pero ahora España ya no tiene unos costes tan bajos. No alterar los precios significa reducir los márgenes. Siguen llegando más turistas que nunca, aumentan los ingresos, pero se reduce la rentabilidad. Además, esta práctica tiene un límite. ¿Qué sucederá cuando no sea posible seguir ofreciendo a los grandes tour operadores y mayoristas unos precios tan competitivos? ¿Cambiarán éstos sus destinos hacia países como Turquía, Túnez, Marruecos, Montenegro, etc.? Si ello llega a suceder, ¿cómo reposicionamos el sector?

Cierto es que muchas de estas cosas se sabían de antemano: que los fondos estructurales no serían eternos; que España dejaría de ser un país con mano de obra barata; etc. Pero, ¿hemos hecho bien los deberes para afrontar esta situación? La economía del ladrillo fue una economía del presente que hipotecó nuestro futuro.

La educación deja mucho que desear (lo muestra desde el informe PISA –con pruebas que sitúan a nuestros adolescentes en el puesto veintitantos del ranking- hasta el prestigio de nuestras Universidades –ninguna entre las 50 mejores de la UE y ninguna entre las 100 mejores del mundo), España es uno de los pocos países occidentales en los cuales la productividad desciende (PIB entre personas que trabajan) mientras vemos como, a pesar de ser la quinta economía de la UE, se ocupa el furgón de cola en I+D (decimocuarta posición) y en inversión de las empresas en TIC en relación al Producto Interior Bruto (decimoquinta posición).

Las consecuencias van a ser graves porque, en contra de lo que algunos piensan, la fiesta no ha hecho más que empezar. La baja productividad de nuestras empresas (un 50% en relación a las estadounidenses y un 15% por debajo de la media de la Unión europea de los 15) nos pasará factura en los próximos años. Otras potencias económicas aguantarán el chaparrón gracias a su presencia en mercados internacionales que crecen (como China e India). El déficit comercial español y el bajo nivel de internacionalización de nuestra economía (en especial de las pequeñas y medianas empresas) impedirá a nuestro país utilizar esa válvula de escape.

Mirando la descomposición de nuestro PIB…me pongo a llorar. No veo nada alentador. La mitad corresponde a sectores muy poco competitivos. Muchos dicen ahora que “necesitamos innovación”. Cuando unos pocos decíamos hace diez años (cuando se decía aquello de “España va bien!”) que España iba mal encaminada y necesitábamos innovación, nos miraban como a extraterrestres (“las cosas van muy, muy bien…y nada parece indicar que puedan ir a peor”…me llegó a decir enojado un asistente a una de mis conferencias)

La capacidad de reacción del Gobierno está siendo peor que nula: perjudicial. Porque cuando uno no hace nada ya que no sabe qué hacer, al menos es consciente de que la pasividad agravará el problema. Pero cuando uno hace algo absolutamente inútil creyendo que con ello mejorará la situación, no solo está impidiendo que el problema se resuelva, sino que ignora la realidad y la situación se agrava sin ser consciente de ello. El “Plan E” ha demostrado ser lo que muchos pensaban cuando se presentó: Estúpido.

Yo soy el primero que digo que más vale un mal Plan que no tener ningún Plan. Pero el problema es que el “Plan E” no es ni tan siquiera un mal plan… No es nada.

Cuando hablamos de planes estamos hablando de reformas estructurales (y poner a miles de personas a cavar zanjas no es una reforma) para evitar que nuestro país se “japonice” (nuestro PIB comience a desangrarse a lo bestia).

1. Tenemos que abordar una profunda remodelación del mercado laboral

Por ahora solo los “políticamente incorrectos” nos atrevemos a decirlo: hay que flexibilizar el despido. No digo abaratarlo…sino flexibilizarlo, porque únicamente abaratarlo no es suficiente. Cuando hablo de “flexibilizarlo” hablo de facilitar los trámites, eliminar el proceso de estigmatización social que se genera en torno a una empresa o empresario que despide, etc. Ver el despido como algo normal en una economía de libre mercado normal. Al margen por supuesto de reducir drásticamente las indemnizaciones.

Sin esa flexibilización muchas empresa van a morir. Hay empresa que necesitan despedir hoy al 10% de la plantilla por la reducción de sus ventas o pedidos (un hecho constatable!) y no pueden hacerlo porque no disponen de liquidez para las indemnizaciones y consecuentemente su situación se agrava –no están “entre la espada y la pared” sino entre “dos espadas” que aprietan cada vez más y desangran a las empresas: por un lado no llegan las ingresos y por otro no pueden reducir los coste laborales- lo que está abocando a la quiebra a miles de empresa.
Un país con millones de parados es una desgracia. Pero puede haber algo mucho peor: un país con millones de parados y sin empresas que puedan ofrecerles un empleo a corto plazo. El gobierno y los sindicatos se afanan en proteger a los trabajadores (rectifico…en el caso de los sindicatos solo a los trabajadores con trabajo), cuando lo que hay que proteger son los trabajos, es decir, las empresas.

En España hay 3 millones de PYMES de menos de 50 trabajadores. Si todas ellas pudieran contratar a una persona, se acabaría con el paro. Si por el contrario dejamos morir al 10% de esas empresas tendremos otros 3 millones más parados…. ¡Este país necesita medidas para salvar las empresas! Comenzando por las reducciones de las cotizaciones de la seguridad social. El servicio de estudios del BBVA propone bajar en 3,5 puntos las cotizaciones sociales a las empresas (aunque también propone subir en dos puntos el Impuesto sobre el Valor Añadido para que la medida sea "neutral" en términos de recaudación, ya que la subida del IVA compensaría la bajada de las cotizaciones -no disminuirían los ingresos tributarios en una año con déficit brutal- y, según el BBVA, se crearían 280.000 puestos de trabajo y se aportaría medio punto al crecimiento del PIB)

Como decía en otro post, una subida del IVA al 18% no es la mejor idea para estimular un consumo que decrece a marchas forzadas (y este considero que es uno de los principales elementos sobre los que hemos de incidir: que la gente consuma). De poco sirve que la gente trabaje, si no consume (pero claro, es una recomendación de un banco: siempre pueden hacer imposiciones a renta fija).

Algunos dicen que bajar los impuestos a las empresas y flexibilizar los despidos no genera empleo. Claro que no. De otra forma el problema del paro se resolvía con un par de decretos. Bajar impuestos no crea empleos. Pero puede permitir que muchas empresas sobrevivan; y sin empresas que sobrevivan no habrá más empleo, sino mucho más paro.

Existe una gran demagogia entorno a todo esto; cuando se habla de flexibilizar el despido, reducir impuestos a las empresas, etc. son muchos los que saltan al cuello aludiendo a Botín, la CEOE, Amancio Ortega… diciendo que eso solo sirve para hacer ricos a los “empresarios”… Mucha gente tiene una idea equivocada del concepto “empresario”. Los Botines, Boludas, Florentinos, Pozeros… se pueden contar con los dedos de unas pocas manos. Pero existen en este país millones de pequeños EMPRESARIOS (con mayúsculas) a los que se les está estrangulando desde la banca, el Gobierno y la demagogia.

De todas formas…quiero recordar una cosa: estamos ante la mayor crisis de la historia reciente. Salvar las empresas no es un capricho…sino una imperiosa necesidad, si no queremos seguir cayendo hasta un profundo abismo. Si no salvamos a nuestras empresas España se va a caer de la lista de países desarrollados y dentro de cuatro o cinco años nos compararemos con el “segundo mundo” (no con países como Somalia pero si con Argentina, Perú, Ecuador, Indonesia…)

Si protegemos en exceso a los trabajadores estaremos condenando a los parados. Aunque resulte paradójico, en la situación de excepcionalidad en la que vivimos solo desprotegiendo a los trabajadores estaremos protegiendo el empleo. Son muchos los que hablan de conquistas sociales irrenunciables… pero en ocasiones la única posibilidad de superar un obstáculo pasa por dar unos pasos hacia atrás…para poder impulsarnos hacia adelante.

Por otro lado, el grave problema de productividad de las empresas españolas no se resuelve únicamente a base de reducir costes salariales. Se ha de trabajar a fondo en materia de innovación…y como bien saben quiénes me siguen…la innovación pasa por las personas. Solo las organizaciones que atraigan, fidelicen y utilicen el talento de las personas, podrán evolucionar de forma significativa. Es una paradoja hablar de flexibilizar el despido y fidelizar el talento, pero no una contradicción: ambas cuestiones son necesarias…porque solo yendo en una de esas direcciones (reduciendo costes o incrementando el valor) se mejora la productividad.
Es difícil involucrar a las personas siendo el país de la UE con mayor porcentaje de trabajadores temporales (superior al 30%, frente a una media en torno al 15% en la UE). Pero esto es así por las consecuencias de las elevadas indemnizaciones para los contratos fijos que han “segmentado” el mercado de trabajo en “fijos” y “temporales

2. Reducir los salarios

Nuestros salarios son de Disneylandia: una fantasía irreal si los analizamos en relación a la productividad.

Los costes salariales españoles son demasiado elevados en comparación con los europeos al analizar la productividad de nuestras empresas. La gente conduce coches alemanes, cobra como trabajadores alemanes…y produce como trabajadores checos. Trabajadores que conducen un BMW y empresas cuya productividad es tan baja nos llevan a la ruina. Nuestros trabajadores han de conducir Skodas porque nuestras empresas no son tan competitivas como las alemanas. Necesitamos urgentemente aumentar la productividad para poder mantener los salarios o, de lo contrario, actualizarlos (congelarlos como pretende Volkswagen para salvar la factoría de Seat en Barcelona o incluso reducirlos; muchas PYMES no sobrevivirán si no reducen un 15% sus salarios…ya que a corto plazo no van a ser capaces de mejorar su productividad optimizando procesos)

El problema es que nos hemos acostumbrado al BMW, la tele de 47 pulgadas y varias vacaciones al año (para esquiar en navidades, playita en verano y escapaditas a hoteles con encanto entre ambas). Solo reconociendo entre todos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades abordaremos este necesario reajuste sin tensiones ni sobresaltos.
Porque aún no he hablado de ello… ya que seguro tendré que dedicar otro artículo en un futuro no muy lejano… La tensión social no solo se masca en el ambiente…sino que nos viene encima de forma imparable.

Sin medidas estructurales no se va a solucionar la crisis española (nuestra particular crisis)…aún solucionándose la crisis global. Y como la solución de la segunda tampoco está claro sea inminente…blanco y en botella…leche! Nada parece indicar que podamos evitar los 5 millones de parados, un déficit cercano al 10%... y que no se puedan pagar subsididos por desempleo, etc. Si no hacemos nada para evitarlo (si no tomamos medidas estructurales ya) el problema se agravará y dentro de unos meses (otoño de 2009) tendremos serios conflictos sociales en las calles: huelgas generales, manifestaciones, etc.

3. Redefinir el Estado de las Autonomías

Otra de las cuestiones en las que muchos no quieren meterse porque sin duda es un berenjenal de tres al cuarto. Pero el Estado de las Autonomías agrava la crisis.

Hace poco hemos visto a los policías manifestándose por las calles de Madrid (de forma pacífica…porque de otra manera hubiese resultado curioso ver como se autodisuelven a ellos mismos) exigiendo equiparar sus sueldo a los de otros policías. Y es que en ningún otro país del mundo existen tantos cuerpos de policía por ciudadano como en el nuestro: Mossos, Ertzainas, Nacionales, Guardia Civil, Forales, Miñones…por no hablar de los municipales de cada localidad…sea grande o pequeña. Al margen de la duplicación de funciones en muchos estamentos, todos quieren cobrar como el que más cobra…sean funcionarios de justicia, policías, médicos…

También en estos días asistimos a otro conflicto, en este caso relacionado con la Ley del Aborto. Los políticos esgrimen un argumento cuando hablan de la necesidad de modificar dicha Ley: fue creada hace tantos años…que es necesaria una actualización para adaptarla a los nuevos tiempos. ¿Y qué sucede con el Estado de las Autonomías plasmado en la Constitución Española en la noche de los tiempos? Muchos de los lectores de este artículo no habían nacido. Se perfiló en la era en la cual las películas de Esteso y Pajares arrasaban en las taquillas (las “Autonosuyas”)

Simplificando mucho (no soy para nada experto en la materia…vamos…que no tengo ni idea y no quiero meter la pata más de lo que lo hago habitualmente) el Estado de las Autonomías fue una canalización de la pluralidad étnico-lingüistica de este país, de los diferentes derechos históricos que fueron abolidos a lo largo del siglo XX y de las diferentes sensibilidades nacionalistas. Bonito si, pero de práctico nada. Cuando hay un accidente de tráfico en la “frontera” entre dos Comunidades Autónomas los conductores de la ambulancia se hacen un lio para decidir hacia qué hospital se dirigen (en ocasiones tienen que recorrer más kilómetros para trasladar a los heridos “dentro” de la Comunidad). Hay Comunidades que denuncian a otras ante los Tribunales por sus políticas fiscales (incluso compañeros de un mismo partido que defienden cada uno los intereses de sus propia Comunidad). Hay un Cristo montado con la financiación de muchas de esas Autonomías. Un follón de tres narices con el tema del agua… Y todo ello en un país de 45 millones de personas con 17 Autonomías. Hombre…en Estados Unidos se comprende un federalismo tal (California tiene casi tantos habitantes como España y varios Estados mayor superficie que nuestro pequeño país). Hemos creado los Estados Desunidos de Iberia.

No es una cuestión política, sino económica. Hay empresas Norteamericanas que han desestimado instalarse en España porque no es un país, sino 17. Por poner un ejemplo, una empresa con la que trabajo, dedicada a reciclar residuos industriales, si tiene un pico de actividad en Navarra y camiones y personas paradas en Alava no puede destinarlos a resolver el pico de demanda en la otra Comunidad porque no tiene permisos o porque sus trabajadores desconocen los procesos en la misma (ya que cada Comunidad tiene su propio reglamento). Lo hemos visto con el problema cinegético de Bermejo…que estaba cazando con licencia de Castilla la Mancha en Andalucía y como se había dejado el GPS en casa…. Parece una coña…pero de la misma manera que un cazador necesita 17 licencias para cazar o pescar en este pequeño país…algo similar les sucede a muchas empresas.

Pero lo que sería simplemente una anécdota adquiere tintes de complejo problema cuando llegan las épocas de vacas flacas. Con un déficit de órdago no tardarán en llegar los problemas para la financiación de tantos millones de funcionarios en tantas administraciones duplicadas. En algunos casos, no solo es un engorro para el ciudadano (o un problema gravísimo como hemos visto en el caso de la justicia…con la gran “desconexión” entre juzgados) que ve como su expediente médico no es accesible desde el ordenador del ambulatorio de Murcia…donde estaba de vacaciones…porque el sistema informático de su Comunidad es diferente…(en algunos casos….todos los sistemas son diferentes en todas las Comunidades) sino un grave problema de despilfarro.
Estos días hemos visto como el problema de la financiación de las Autonomías está llevando a muchas empresas a la quiebra: algunas llevan hasta dos años de retraso en los pagos a pequeñas y medianas empresas. Y lo peor no es que no hayan pagado…sino que a partir de ahora va a resultar más difícil que puedan pagar.

Este es un país que siempre agarra el rábano por las hojas. Llenamos páginas de periódicos y horas de tertulia hablando del buga de Touriño…pero…¿sabe alguien a cuantas unidades asciende el parque automovilístico de todas las Autonomías juntas? Los coches de los presidentes (los tiquet del Taxi de Revilla), de los consejeros…de los diputados forales… ¡Cuanto dinero se nos va por el desagüe autonómico! Sobre todo ahora…que lo necesitamos más que nunca. Por eso, dejar en suspenso determinadas competencias, no creo que sea una idea demasiado alocada.

4. Redefinir el tiempo y el espacio

Para consumir tenemos que tener dinero; para tener dinero tenemos que trabajar; pero trabajamos tanto que no tenemos tiempo para consumir.

Una medida digna de analizar sería la de la reducción de las jornadas laborables. La gente podría trabajar a media jornada…así dedicaría la otra media a muchas otras cosas…entre ellas a consumir. O podríamos reducir la semana laborable a cuatro días. Si a la gente le das más tiempo para estar fuera de su trabajo… termina por consumir.

Otra medida que podemos implantar es la libertad de horarios comerciales; sobre todo los domingos y festivos. Es patético ver a miles de personas en un Centro Comercial un domingo lluvioso…con todas las tiendas cerradas; a la gente hay que darle más oportunidades para consumir. Porque necesitamos urgentemente que la gente consuma.

Libertad temporal y mucha más movilidad espacial. Resulta patético comprobar lo inmóviles que somos los ciudadanos de este país (¡yo el primero! Nací en Bilbao, fui al colegio en Bilbao, estudié mi carrera en Bilbao, trabajo en Bilbao, me casé en bilbao, mis hijos han nacido en Bilbao...) Tenemos escasa predisposición a movernos hacia donde se encuentran las oportunidades. Es un factor cultural y económico (desarrollo de un mercado de alquiler de viviendas, viviendas sociales que favorezcan la movilidad geográfica de los trabajadores, etc.)

lunes, marzo 02, 2009

Crisis de ideas

La verdadera crisis es la crisis de ideas; y esa crisis nos conduce a la competición destructiva.

Hace un año se hablaba de desaceleración, de fases bajistas del ciclo y de otros rebuscados eufemismos con los que intentábamos evitar la cruda realidad: la economía española ha entrado en una de las peores crisis de nuestra historia reciente, por causa de la combinación letal de una burbuja inmobiliaria local y la mayor crisis bancaria internacional que se recuerda. En los últimos meses hemos asistido al prolegómeno de lo que nos espera: la situación más difícil que hayan tenido que afrontar la mayoría de nuestras empresas. Una crisis que ya está condicionando el presente de muchas de ellas y que condicionará el futuro de todos.

Muchas de las pequeñas y medianas empresas que nos rodean han nacido y se han desarrollado en el favorable entorno de un ciclo económico positivo. Ninguna de estas empresas que tienen menos de quince años de vida sabe los que es superar una crisis. Ahora es otro el sentido de los vientos. Con una competitividad por los suelos, las fuentes tradicionales de crecimiento agotadas, un país demasiado endeudado, un déficit que ha venido a remplazar al superávit y una tasa de paro creciente, nuestras empresas se enfrentan a un escenario complejo y para la mayor parte de ellas desconocido.

Los escenarios correspondientes a las fases alcistas de la economía (crece el consumo, crece el PIB, crecen los índices de confianza, etc.) se caracterizan por un relajamiento de la imaginación empresarial. Como hay mercado para todos, la necesidad no aprieta. Desafortunadamente, en muchos sectores la creatividad brilla por su ausencia. Las empresas se copian unas a otras. Como resultado, el consumidor se encuentra ante una oferta de productos y servicios demasiado homogénea. Ese “aletargamiento” complaciente derivado de las épocas de bonanza (las ventas crecen solas) ha inutilizado la imaginación, deshabilitado la innovación y restringido la creatividad. ¿Qué va a suceder con nuestras empresas?

Por el momento muchas de ellas han optado por bajar precios y permanecer pertrechados hasta que las ventas vuelvan a reactivarse. Caen así en la trampa que nos conduce a la “competición destructiva” de la que hablaba en el libro “Innovación, el último clavo ardiendo”; la homogeneización de la oferta desata las guerras de precios, se reducen los márgenes, la presión sobre el precio se traslada a los costes, se reducen los costes a costa de reducir la calidad (peores materias primas, menos controles, personal más “barato”…).

Un ejemplo de esta peligrosa tendencia que además pone a la luz las deficiencias de nuestras empresas (la ausencia de diferenciación, creatividad, innovación, valor…) lo tenemos en las grandes superficies. ¿Cómo responden a la crisis? Con la “creatividad” puesta al servicio de la “competición destructiva”: Tres por el precio de dos, descuentos de hasta el 40% por la compra de más de tres o cuatro unidades, rebajas del 20%, 30% e incluso el 40% en determinados productos de alimentación de primera necesidad... En un intento desesperado de impulsar sus ventas, amenazadas en los últimos meses por el desplome de consumo, supermercados e hipermercados se han lanzado a una agresiva política de bajadas de precios.

Mercadona fue la primera en anunciar que iba a retirar 800 referencias, tanto de marca líder como de marca blanca, para reducir el coste total del carro de la compra. El Corte Inglés se ha visto obligado a lanzar su propia marca blanca low cost: Aliada. Eroski, coincidiendo con la celebración del 40 aniversario del grupo ha lanzado una gran promoción con descuentos del 40% en un gran número de productos. E incluso se llega a ese feo cuerpo a cuerpo que constituye la publicidad comparativa: en la foto vemos un panel a la entrada de un Carrefour con el lema: 'Somos más baratos que Mercadona'

La Agencia Andaluza de la Competencia denuncia a Carrefour y Dia –del mismo grupo– por vender aceite de oliva de su marca blanca por debajo de coste. Ls estrategia de estos distribuidores es lanzar ofertas “reclamo” con productos clave como el aceite, la lechem los yogures o el arroz (en la actualidad tienen un pack de cuatro unidades de yogur por sólo 50 céntimos) para atraer a los clientes.