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martes, diciembre 16, 2014

¿Está china liderando el mundo de la innovación?

"China está liderando el mundo en innovación". Ese era el titular de un trabajo de Thomson Reuters.  Las personas y empresas que llevamos tiempo trabajando en China hemos alucinado con ese titular. Tanto como si nos dicen que  España lidera el mundo de la ética en política (simplemente por haber creado un portal de transparencia en Internet).

¿A qué se debe ese titular tan llamativo? El informe de Thomson Reuters destaca el sorprendente aumento de las patentes registradas en el país. En 2010 las empresas chinas presentaron más o menos el mismo número de solicitudes de patentes  que sus competidores de Japón y USA. Pero en 2013 la cifra china se ha duplicado. Pero una cosa es patentar y otra innovar. Consultando el registro de patentes podemos afirmar que los chinos son líderes mundiales patentando. Pero cuando trabajas con empresas chinas, cuando formas a directivos de esas empresas y hablas de innovación, te das cuenta que China está aún muy lejos de competir, no ya con Silicon Valley, sino con Europa en esta materia.


Hace unos años me sorprendió ver un slogan del gobierno chino que, junto a la palabra patriotismo, incluía el término innovación.  En los últimos tiempos hemos observado una presencia del concepto innovación en los mensajes de los líderes chinos y sobre todo, un creciente incremento de infraestructura relacionada con la innovación: incubadoras, parques tecnológicos, etc. No en vano en ESEUNE Business School nos hemos sumado a esa tendencia y a través de nuestra experiencia en el mundo de la innovación hemos consolidado nuestra presencia en China consiguiendo ubicarnos en un Parque Tecnológico, desarrollando una incubadora de startups, creando una joint-venture con el gobierno local, etc.

De todas formas, ¿a qué se debe ese incremento en el número de patentes?  No es que los chinos hayan descubierto su faceta creativa y emprendedora; es una reacción a una política del gobierno. Se debe al 12º Plan Quinquenal (la Biblia que dirige los negocios en China) que detalla el Plan Estratégico Nacional para el Desarrollo de Patentes, en el cual, “por decreto”, se establece que las empresas chinas deberán alcanzar los 2 millones de patentes en 2015 y que para ello se destinan todo tipo de subvenciones e incentivos (siempre hemos comentado a nuestros alumnos interesados en hacer negocios en China que el Plan Quinquenal ha de ser una referencia clave).

¡Dos millones de pantentes! Es una buena propuesta de intenciones, pero según los expertos la calidad de muchas de esta patentes está en duda, como se detalla en el artículo “Patent Fiction” de The Economist.  También hay alto porcentaje de patentes de segundo nivel (relacionadas con el diseño) con respecto a patentes realmente relevantes y disruptivas (inventos).  Los más críticos señalan que muchas de éstas últimas patentes, además, nos están a la altura de los estándares globales.  De ahí que los expertos prefieran medir el estado real de la innovación en China analizando el número de patentes que los chinos también presentan en oficinas de patentes extranjeras (que son más rigurosas y transparentes). Además, cuando una empresa china se toma la molestia de patentar a nivel internacional es porque realmente confía en el valor de su invento. Y en este caso, solo el 5% de las patentes registradas por empresas chinas en su país también fueron registradas en el extranjero (solo 1 de  cada 20, cuando por ejemplo 1/3 de las patentes que las empresas japonesas presentan en Japón también se patentan fuera).

Por otro lado, ese crecimiento en el número de patentes en China en los últimos años ha correspondido prácticamente en su totalidad a empresas locales, no a las divisiones chinas de las multinacionales allí ubicadas.

De manera que todo parece indicar que la explosión de patentes corresponde más a una orden política (China tiene como objetivo ser referente mundial en innovación en las próximas décadas) que a una verdadera eclosión innovadora por parte de las empresas. Las patentes están bien, son un indicador. Pero la innovación es mucho más y únicamente a base de patentar no se consigue una sociedad y una economía innovadora.


Es bueno para China que el país haya tomado rumbo hacia la innovación. Pero el recorrido que le queda por delante es enorme. Una economía innovadora se basa en una sociedad innovadora, en personas innovadoras.  Y ese es un problema que conocemos muy bien los que trabajamos en este campo en España.

viernes, diciembre 12, 2014

10 motivos para estudiar un MBA en China



  1. El gigante asiático no es solo el líder del comercio mundial, el máximo inversor internacional o el gran cliente para el mercado de lujo. China ha superado a Estados Unidos y se ha convertido en la primera potencia económica mundial en PIB por paridad de poder adquisitivo (PPA). El PIB a PPA permite la comparación entre países eliminando las distorsiones que generan los diferentes niveles de precios existentes entre ellos. Se tiene en cuenta el conjunto de bienes y servicios finales producidos en un país durante un año, pero en lugar de poner los precios de ese país se toman los precios de EEUU (si ponemos toda la producción final de China a precios de Estados Unidos, su PIB superaría ya al de USA)
  2. Si tenemos en cuenta las tasas de crecimiento de ambos países (si China sigue creciendo al 7% y EEUU solo al 3%) , el FMI estima que en 2019 el PIB chino alcanzará los 26,9 billones de dólares, superando los 22 billones previstos de Estados Unidos, y China se convertirá en la primera potencia económica mundial (nadie ha superado a EEUU desde 1872). Hace tan solo diez años se estimada que ese hito llegaría en algún momento antes del año 2050, pero todas las previsiones están siendo superadas. Sin duda el Siglo XX ha sido el “Siglo Americano” pero éste XXI es ya “El Siglo de China”. Cierto es que el crecimiento se ralentiza. En 2002 la economía crecía un 10% y ahora “solo” un 7%, pero el PIB actual es tres veces mayor que el de 2003 por lo que en términos absolutos la economía crece cada año más que cuando lo hacía con dos dígitos,
  3. China ha pasado de ser "la fábrica del mundo" a convertirse en el mercado más grande y de mayor crecimiento del planeta. El mercado chino supera ya los 300 millones de consumidores de clase media-alta (más que toda la población de EEUU) y en 2020 alcanzará la cifra de 800 millones superando a EEUU y la Unión Europea en conjunto.  Ningún mercado en el mundo puede generar más oportunidades para las grandes empresas que el chino.  En contra de lo que muchos creen, China no es un país exportador. En la actualidad las exportaciones netas de China son incluso negativas. La economía china es liderada por el consumo privado y la inversión.
  4. Cada año aproximadamente 30 millones de chinos se incorporan a la clase media-alta.  En 2010 había en China 10 millones de personas de clase alta y en 2020 serán más de 70 millones. La clase media, que en la actualidad es de más de 300 millones, superará los 600 millones al finalizar esta década. El consumo privado crece a un ritmo del 9% anual, alimentado por el crecimiento de la renta disponible, tanto de las familias más ricas como también de las más pobres.
  5. “Las ciudades de los triunfadores” (Beijing, Tianjin, Shanghai  Cantón y Hong Kong) concentran una buena parte del mercado actual (consumidores con recursos ávidos de productos y servicios occidentales), lo que facilita la introducción de marcas occidentales. Y estamos asistiendo ya al nacimiento de nuevas “ciudades de triunfadores” en los que surge una nueva clase media con capacidad de consumo en mercados vírgenes.
  6.  La política de hijo único ha creado una generación de jóvenes consumidores con mucho dinero (el llamado “pequeño emperador”). Sus padres son millonarios (y en China hay ya millones de millonarios) y estos jóvenes son apasionados compradores de tecnología, ropa, calzado, joyas, automóviles… El mercado de productos de lujo en China es el mayor del Planeta. Se estima que el 29% del total del ejercicio 2013 es este mercado correspondió a consumidores chinos. Esta clase media china ha descubierto el turismo y las grandes áreas comerciales de las principales ciudades del mundo (New York, Londres, París, Milán..) se inundan con turistas chinos que arrasan en las tiendas de lujo. Tiffany en New York ha reforzado su plantilla con vendedores especializados en clientes chinos. Solo en 2013 los turistas chinos gastaron en sus visitas por el mundo 100.000 millones de dólares (dejando atrás los 80.000 millones que gastan los alemanes o los estadounidenses cuando salen de sus respectivos países).
  7.  Cada vez son más las empresas occidentales que desarrollan estrategias orientadas hacia China. El tamaño del mercado y su potencial de crecimiento no escapan a la atención de muchas empresas. Pero éstas no encuentran profesionales con el conocimiento suficiente para desarrollar estrategias de éxito en China. Estudiar un MBA en China ayuda a conocer en primera persona las complejidades del mercado chino y las particulares características de su consumidor. Las empresas occidentales necesitan profesionales capaces de adaptar su estrategia de marketing al mercado local y entender las necesidades del cliente chino.  
  8. Por otro lado, la barrera del idioma es, en China, más “barrera” que en ningún otro país.  Es necesario tener conocimientos de chino para sobrevivir (sobre todo más allá de las “ciudades de los triunfadores”). Muchos negocios se realizan en inglés, pero el día a día requiere conocer el idioma (hablarlo bien es otra historia). Y es muy difícil aprender chino sin vivir en China y practicarlo a diario. Pero más allá del idioma la principal barrera para la comunicación es la cultura. Los chinos piensa, interpretan y actúan en base a parámetros diferentes a los occidentales. Sin comprender esa cultura es difícil adaptarse y tener éxito haciendo negocios en China. Y estudiar un MBA en China es una excelente forma de acercarse en primera persona a esa cultura.
  9. En ningún país del mundo crece tanto la demanda de titulados MBA. Mientras en Europa y en Estados Unidos ese crecimiento es muy bajo, en China las empresas demandan profesionales con conocimientos de marketing, finanzas, estrategia, operaciones, innovación, dirección de equipos, etc. China es un país donde tener un MBA marca grandes diferencias. Pero no solo las multinacionales europeas o norteamericanas buscan graduados MBA para expandirse en China. Ahora las empresas chinas como Alibaba, Lenovo, Xiaomi, etc. están reclutando graduados MBA en las Escuelas de Negocios chinas para sus planes de expansión por el mundo.
  10. No es de extrañar que las personas que desean formarse con el mejor MBA del momento busquen en China en lugar de hacerlo en Estados Unidos. Incluso el propio presidente ejecutivo del Consejo de Graduadosen Administración (GMAC), la organización que se encarga de las pruebas GMAT,Dave Wilson, ha dicho  que prefiere que su hijo estudiara un MBA en Chinaen lugar de en Harvard u otra gran escuela de negocios norteamericana. Y lo dice alguien que ha enseñado en Harvard y realizó su MBA en la Haas de Berkeley. "Ya sea que busques trabajar allá o en Estados Unidos, vas a descubrir que deberás lidiar con Asia, y sobre todo con China. Las personas que buscan los mejores MBA del mundo ya no lo hacen en Europa o en Estados Unidos: buscan en China. Un MBA en China es la puerta hacia el éxito profesional para muchas personas que desean aprovechar las oportunidades que surgen en el gigante asiático. Hace unos años estudiar un MBA exigía pasar por Estados Unidos para conocer la realidad y el enfoque de los negocios en la primera potencia mundial. Quiénes buscaban los mejores MBA del mundo pensaban en Harvard, Columbia, Stanford, MIT… Hoy el destino ha cambiado. 


ESEUNE Tianjin Business School es una de las pocas escuelas de negocios chino-occidentales que existen en China. Se trata de una joint-venture entre una escuela de negocios europea (ESEUNE) y capital público chino (municipalidad de Tianjin). Tiene su sede en el Parque Tecnológico de Zhongbei, en el distritito de Xiqing, a 35 minutos en tren del centro de Beijing. Unas modernas instalaciones inauguradas en 2014 que ofrecen al alumno un excelente entorno para su trabajo.



ESEUNE Tianjin Business School desarrolla un MBA de un año de duración, impartido en inglés, para grupos de alumnos mixtos formados poroccidentales y chinos. El profesorado utiliza metodología occidental y está formado principalmente por occidentales con larga experiencia en China.

Este MBA permite a los alumnos, tras un año intenso de estudio y prácticas en empresas, iniciar su carrera profesional en empresas occidentales que desean potenciar su negocio en China, o en empresas chinas que operan en el resto del mundo.


Una oportunidad para aquellas personas que comprendan hoy que el mañana ya ha comenzado y China será el principal protagonista. 

lunes, noviembre 17, 2014

Basta ya de exámenes y deberes

Sigo con mi cruzada para evitar que el nefasto sistema de educación que padecemos afecte al desarrollo de nuestros hijos. Este fin de semana he leído un interesante artículo de Richard Gerver en El Mundo con quién me siento identificado. Gerver convirtió la Grange Primary School (una de las peores de Reino Unido) en un ejemplo de innovación. Fue asesor de política educativa de Tony Blair y Premio Nacional de Enseñanza en su país.

La primera obviedad: "los alumnos aprenden mejor si se sienten implicados". Pues lo lamento pero no tiene nada de obvio (al menos para muchos profesores de secundaria). Yo he comprobado que mi hijo sólo aprende (y no digo “aprende mejor”, sino “sólo aprende”) cuando está implicado y motivado. El año pasado odiaba la Religión y este año el profesor le ha motivado y la trabaja con gusto. “A pesar de que los niños tienen un instinto natural para aprender, el sistema actual hace aburrido el aprendizaje”. Yo estoy seguro de que mi hijo puede aprender mucho más de lo que aprende en el colegio. Bastaría con que sus profesores crearan sistemas divertidos y estimulantes para que los alumnos estén deseando que lleguen sus clases. Si yo dedico horas y horas a hacer que mis clases del MBA sean divertidas y estimulantes para mis alumnos, ¿por qué no puede hacer lo mismo un profesor de la ESO? ¿Porque no sabe? ¿Porque no quiere? ¿Porque no puede?

Esta semana comienzan los exámenes. El máximo exponente de un sistema obsoleto, excesivamente memorístico y rígido. Si mi hijo es capaz de memorizar y repetir como un lorito lo que el profesor quiere que memorice, aprobará. Si no lo hace, suspenderá. Y si suspende varias alguno dirá que no es un chico muy listo.  Porque “la sociedad aún cree que la forma en que haces el examen define lo inteligente que eres”.  Una persona dijo una vez: “Yo suspendí algunos exámenes, pero mi compañero aprobó todos. Ahora él es ingeniero de Microsoft…. y yo soy el dueño de Microsoft”. Bill Gates también suspendía. Steve Jobs abandonó la Universidad el primer año y Richard Branson (Virgin) dejó sus estudios a los 16 años. “Necesitamos un sistema educativo que sea capaz de medir las inteligencias múltiples, no sólo las habilidades para superar un examen”.

¿Por qué los profesores siguen haciendo exámenes? Porque para ellos es un trabajo más cómodo. Poner 10 preguntas y puntuar de 0 a 10 es sencillo y no supone mucho esfuerzo. Evaluar cómo es el progreso del niño en un ámbito general, su desarrollo emocional, creativo y colaborativo, así como sus habilidades interpersonales….supone demasiado esfuerzo (y algunos profesores no están capacitados para ello). “El conocimiento es importante, pero el sistema educativo se ha centrado sólo en él y se ha olvidado de las habilidades. Y el conocimiento por sí solo no significa nada. No es tan importante que los niños no recuerden los nombres de los presidentes del Gobierno porque pueden encontrarlos en Google, pero sí lo es más que sepan cómo funciona Google”.

En opinión de Gerver “los deberes se inventaron para que el niño tenga algo que hacer cuando llega a casa y para que los padres puedan ver qué es lo que hace en el colegio”. No tienen sentido, salvo aburrir al niño y provocar fricciones entre padres e hijos por los puñeteros deberes. Menos tiempo para los deberes y más para la Play Station. Un día llego a casa y escucho a mis hijos hablando en inglés. ¿Qué mosca les ha picado? Estaban jugando online con un chaval de Florida. Gerver cuenta lo mismo sobre sus hijos, que juegan al FIFA con niños de España o Alemania. “Es un buen ejemplo de cómo aprenden por sí mismos. Confiemos en ellos y dejemos que hagan lo que les interesa en su tiempo libre”.

Hay mucho por aprender más allá de la Lengua, las Ciencias Naturales o las Mate, pero si después de tantas horas en el colegio tienen un par de horas de deberes, ¿cuándo van a jugar en la calle, ayudar a su padre a arreglar una bici o ver el Discovery Channel?


Sin deberes y sin exámenes nuestros hijos aprenderían más y todos seríamos un poco más felices.

viernes, octubre 17, 2014

Ahora que llega la primera evaluación

Todos los niños finlandeses de siete años en alguna ocasión se preguntan cuánto debiera medir una escalera que les permita salvar los tres metros de altura entre su aula y el patio para escapar por la ventana. Seguro que mis hijos lo piensan tres o cuatro veces cada jornada. Pero el motivo por el cual lo piensan los niños finlandeses es distinto.

No. No es porque deseen dejar atrás a sus amigos y huir del aula donde pasan algo menos de cinco horas cada día. No. Esa pregunta se la hacen jugando con triángulos y papeles de colores porque el profesor les pedirá (ésta y otras muchas veces) utilizar su imaginación para resolver situaciones complejas. Llegar ellos mismos, utilizando su imaginación, a la misma conclusión que Pitágoras hace muchos siglos. Calcular la hipotenusa de un triángulo rectángulo es algo que los niños finlandeses saben hacer (no recitar). Es algo que han tenido que descubrir (no memorizar). Ventajas de formarse en el mejor sistema educativo del mundo.

Desde que en el 2000 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) creo el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) y lo aplica a 65 países evaluando el nivel de los adolescentes en matemáticas, lengua y ciencias, Finlandia ocupa las primeras posiciones. Y España se queda muy, muy atrás. ¿Nadie se ha parado a pensar en las diferencias y en las consecuencias?

¿Queremos que nuestros hijos sigan memorizando conocimientos (algunos de ellos absurdos) para aprobar exámenes o queremos que se les prepare para la vida real?

El modelo finlandés es muy inclusivo, no existe la selección de estudiantes. Más del 90% de las escuelas son públicas y dependen de los municipios, de manera que los niños se matriculan –por ley– en la que tienen más cerca de su casa, reflejando también la escasa segregación social del país.
Otra característica es que se retrasa el inicio de la escolaridad básica hasta los 7 años (según los estudios cognitivos realizados a los niños, solo en ese momento del desarrollo de los niños es adecuado comenzar a leer) mientras la tendencia mundial es que la escolarización comience cada vez más temprano. En la educación preescolar (que se imparte en jardines infantiles o en la casa de educadores certificados) solo se realiza estimulación temprana de la socialización.

Lo que más me gusta es que se respeta el ritmo de cada niño. Cada persona es diferente. En nuestro sistema eres un número; te asignan un aula y compañeros en base a dos criterios: tu año de nacimiento y el orden alfabético de tu apellido. Y todos los alumnos de ese año han de alcanzar los mismos conocimientos. No se potencia las habilidades personales diferenciadoras de cada niño; al locuaz le obligan a callar para no interrumpir el ritmo de la clase; al que no le gusta hablar le suspenden por ser poco locuaz. Y por si todo esto fuera poco, se les pone uniforme. Uniformados. Eso es lo que necesita un país en el siglo XXI. Perfiles cortados por el mismo patrón. Cohortes uniformadas preparadas para hacer todos lo mismo. Así nos luce el pelo (que dicho sea de paso se me pone de punta al pensar como nos lucirá dentro de una década)

El sistema educativo ha de preparar personas para el día de mañana. Pero en muchos casos se las carga desde la educación primaria y secundaria. Cuando se suspende a un niño (y no digamos nada cuando se le hace repetir de curso) se está debilitando su autoestima. ¡A un niño de 9 o 10 años! Pero claro…hay que suspenderle porque no ha memorizado (lo que el profesor ha considerado se debe memorizar) sobre las células o los fenicios. Ponerle un 4 sobre 10 puntos a un niños debiera de ser delito. ¡Qué más da que solo acertara 4 preguntas sobre 10! ¿Qué es más importante? ¿El nombre de esos 6 ríos que no ha recordado o la autoestima del chiquillo? Por no decir que nadie valora esos 4 ríos que si conocía.
Analizando el caso de Finlandia (su historia) vemos como existe una alineación entre la estrategia país y el modelo educativo. Un modelo que potencia las competencias que necesita el país. ¿Qué competencias fomenta nuestro modelo educativo? 


Viendo lo que estudian mis hijos, la España del 2020 va a necesitar lo mismo que la España de 1990 (porque estudian las mismas banalidades con el mismo estúpido sistema educativo). No quiero hablar del uso de la tecnología en las aulas, ni del papel que juegan las nuevas tecnologías en los contenidos que trabajan los niños (porque eso daría para un blog completo). El año pasado mi hijo estaba emocionado cuando comenzó la ESO porque iba a dar "Informática". El profesor les tuvo un año con un sistema para escribir sin mirar el teclado. ¿A esto le llaman informática? Él con 12 años había asistido ya a cursos de programación de apps, scratch, etc. Afortunadamente el profesor no se cargó de un plumazo su vocación (cosa que sucede). Este año en segundo curso tienen una materia llamada "Tecnología". Llevan mes y medio recortando cartones y encolando papeles para hacer una torre de tres niveles. Tal vez el problema es que no he leído el nombre completo de la materia y ésta se llama "Tecnología del Siglo XVIII" pero yo lo que espero es que formen a mis hijos con la tecnología del Siglo XXI. 


Y toca hablar de los profesores. El modelo finlandés se apoya en la figura del profesor. Ser maestro en Finlandia es más difícil que ser ingeniero y doctor. Construir sólido un puente es importante, salva vidas; lo mismo una buena terapia. ¿Pero acaso no es tan importante o más desarrollar personas? Cuando yo estudié solo uno de cada diez profesores merecía la pena. Si le pregunto a mi hijo 30 años después seguro que opina lo mismo. En Finlandia solo uno de cada diez aspirantes a estudiar pedagogía logran ingresar y quienes quieran ejercer la profesión necesitarán como mínimo tener un Master en Educación. Cerraron el 80% de las Facultades de Pedagogía para dejar solo operativas las mejores. Así te aseguras de que solo los mejores lleguen a ser profesores. Los niños españoles no quieren ser profesores. Nadie les valora, nadie los respeta y encima tienen que manifestarse por las calles porque están mal pagados. 

Y una vez ejercen, a los profesores finlandeses nadie les evalúa. No existe un sistema estatal de evaluación docente. Cada profesor está constantemente auditando su propio desempeño, sin necesidad de que lo controle una autoridad más allá de su propia comunidad escolar.

Por otro lado, el currículo nacional no viene diseñado por los políticos del Ministerio de Educación o de la Consejería correspondiente (que condicionan los planes de estudio a base de “ideología”). Es un currículo muy pequeño ya que cada escuela tiene libertad para adoptar el suyo propio, enfatizando en las artes, la tecnología o las lenguas según las necesidades de cada pequeña comunidad académica.
Pero Finlandia no solo ocupa las primeras posiciones del ranking en el informe PISA. También es una de los países del mundo con las aulas más ruidosas y donde menos tiempo habla el profesor. Cuando paso por delante de un aula en la que todos están callados con la mirada fija en su libro y su cuaderno mientras solo habla el profesor se me cae el alma a los pies. ¡Mira que a mi me gusta hablar! Pero las clases en las que más disfruto son aquellas en las que no digo nada mientras mis alumnos lanzan ideas, discuten, argumentan….

En Finlandia no hay lecciones, sino proyectos (como en la vida real) en los que se valora la integración de diversos recursos, la cooperación, la creatividad y la originalidad. Un profesor de Harvard comentaba que lo que más le llamó la atención de las aulas finlandesas es que los niños de 12 años manejaban máquinas Bosh con las que cortaban madera sin problemas, con gran destreza, sin miedo, con total responsabilidad. Entre otras cosas porque los niños de 12 años tienen la madurez para responder a la confianza que se les da.

Confianza. Nuestro sistema se carga la confianza. El profesor no confía en el niño, el niño no confía en el profesor, los padres no confían en los profesores y viceversa. Y lo peor de todo: padres que dejan de confiar en sus hijos. Pues he aquí es secreto del modelo finlandés: la confianza. Confían en que la escuela más próxima a su casa será buena, en que el profesor sabrá enseñar y en que el niño aprenderá. No hacen falta notas, exámenes, evaluaciones, controles de calidad, supervisión de la consejería….
Cuando tu hijo sea mayor seguro que no necesita saber cómo se reproducen las flores, como se calcula el área de un hexágono o cuál es la cordillera más alta del Sistema Central. Pero seguro que va a necesitar autoconfianza. El sistema educativo acaba con la confianza así que tú no contribuyas a ello. ¡Tu hijo es único, sensacional! Valórale por aquello en lo que destaca en lugar de machacarle por aquello en lo que no puede (o no quiere) destacar. Si contribuyes a potenciar su autoestima y autoconfianza le estarás preparando para el complejo mundo que le toca vivir.

El sistema de evaluación es otra de las particularidades del esquema finlandés. Los objetivos de aprendizaje no se miden por las materias aprendidas, sino por la constante interacción de esos contenidos con otros aspectos, como la socialización o la resolución de problemas. De hecho, las pruebas formales de materias específicas no empiezan hasta quinto de primaria.

Los niños finlandeses no solo empiezan el colegio un año más tarde. Las jornadas escolares son más cortas (apenas cinco horas) y para después de clase solo dejan el 10% de sus tareas como máximo (es decir, 30 minutos de trabajo en casa como máximo). Nuestros hijos se tiran 7 horas en el colegio y luego los profesores quieren que dediquen otras 2 horas en casa a hacer deberes y estudiar. Nueve horas de trabajo al día para conseguir peores resultados que un niño finlandés (constancia que nos acompañará el resto de nuestras vidas; luego nos preguntamos porque no somos eficientes y competitivos). Por cierto, si solo tienen 5 horas de clase y 30 minutos de tarea, los niños tienen más tiempo para jugar y para realizar actividades extraescolares, algo que es  tan importante en el desarrollo de un niño como la educación formal. Después de 9 horas de estudio nuestros hijos no tienen ganas de nada; solo quedarse dormitando sentados en el sofá viendo la televisión (algo que seguirán haciendo todas las noches el resto de su vida después de 9 horas de jornada laboral improductiva).


La era del conocimiento se ha terminado. Y jamás regresará. Ya no tiene valor saber más que la persona que tienes al lado (porque si ésta tiene un iPad, entra en Google y sabe lo mismo -o más- que tú). Vivimos en la era de la acción. El valor reside en aplicar lo que sabes para resolver problemas, para crear algo nuevo. Si no aplicas no vales. Sin acción, sin resultados, no hay valor. No pasa nada si dejas que tu hijo siga sentado dos horas cada tarde en su habitación memorizando el libro. El problema es si piensas que eso le servirá para algo el día de mañana.