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lunes, noviembre 17, 2014

Basta ya de exámenes y deberes

Sigo con mi cruzada para evitar que el nefasto sistema de educación que padecemos afecte al desarrollo de nuestros hijos. Este fin de semana he leído un interesante artículo de Richard Gerver en El Mundo con quién me siento identificado. Gerver convirtió la Grange Primary School (una de las peores de Reino Unido) en un ejemplo de innovación. Fue asesor de política educativa de Tony Blair y Premio Nacional de Enseñanza en su país.

La primera obviedad: "los alumnos aprenden mejor si se sienten implicados". Pues lo lamento pero no tiene nada de obvio (al menos para muchos profesores de secundaria). Yo he comprobado que mi hijo sólo aprende (y no digo “aprende mejor”, sino “sólo aprende”) cuando está implicado y motivado. El año pasado odiaba la Religión y este año el profesor le ha motivado y la trabaja con gusto. “A pesar de que los niños tienen un instinto natural para aprender, el sistema actual hace aburrido el aprendizaje”. Yo estoy seguro de que mi hijo puede aprender mucho más de lo que aprende en el colegio. Bastaría con que sus profesores crearan sistemas divertidos y estimulantes para que los alumnos estén deseando que lleguen sus clases. Si yo dedico horas y horas a hacer que mis clases del MBA sean divertidas y estimulantes para mis alumnos, ¿por qué no puede hacer lo mismo un profesor de la ESO? ¿Porque no sabe? ¿Porque no quiere? ¿Porque no puede?

Esta semana comienzan los exámenes. El máximo exponente de un sistema obsoleto, excesivamente memorístico y rígido. Si mi hijo es capaz de memorizar y repetir como un lorito lo que el profesor quiere que memorice, aprobará. Si no lo hace, suspenderá. Y si suspende varias alguno dirá que no es un chico muy listo.  Porque “la sociedad aún cree que la forma en que haces el examen define lo inteligente que eres”.  Una persona dijo una vez: “Yo suspendí algunos exámenes, pero mi compañero aprobó todos. Ahora él es ingeniero de Microsoft…. y yo soy el dueño de Microsoft”. Bill Gates también suspendía. Steve Jobs abandonó la Universidad el primer año y Richard Branson (Virgin) dejó sus estudios a los 16 años. “Necesitamos un sistema educativo que sea capaz de medir las inteligencias múltiples, no sólo las habilidades para superar un examen”.

¿Por qué los profesores siguen haciendo exámenes? Porque para ellos es un trabajo más cómodo. Poner 10 preguntas y puntuar de 0 a 10 es sencillo y no supone mucho esfuerzo. Evaluar cómo es el progreso del niño en un ámbito general, su desarrollo emocional, creativo y colaborativo, así como sus habilidades interpersonales….supone demasiado esfuerzo (y algunos profesores no están capacitados para ello). “El conocimiento es importante, pero el sistema educativo se ha centrado sólo en él y se ha olvidado de las habilidades. Y el conocimiento por sí solo no significa nada. No es tan importante que los niños no recuerden los nombres de los presidentes del Gobierno porque pueden encontrarlos en Google, pero sí lo es más que sepan cómo funciona Google”.

En opinión de Gerver “los deberes se inventaron para que el niño tenga algo que hacer cuando llega a casa y para que los padres puedan ver qué es lo que hace en el colegio”. No tienen sentido, salvo aburrir al niño y provocar fricciones entre padres e hijos por los puñeteros deberes. Menos tiempo para los deberes y más para la Play Station. Un día llego a casa y escucho a mis hijos hablando en inglés. ¿Qué mosca les ha picado? Estaban jugando online con un chaval de Florida. Gerver cuenta lo mismo sobre sus hijos, que juegan al FIFA con niños de España o Alemania. “Es un buen ejemplo de cómo aprenden por sí mismos. Confiemos en ellos y dejemos que hagan lo que les interesa en su tiempo libre”.

Hay mucho por aprender más allá de la Lengua, las Ciencias Naturales o las Mate, pero si después de tantas horas en el colegio tienen un par de horas de deberes, ¿cuándo van a jugar en la calle, ayudar a su padre a arreglar una bici o ver el Discovery Channel?


Sin deberes y sin exámenes nuestros hijos aprenderían más y todos seríamos un poco más felices.

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